Consumo abusivo de drogas, intoxicación y abstinencia: estimulantes, revisión de la patología
Case study0:00–1:21
En mitad de la noche, una mujer de 25 años, llamada Sylvie, acude al servicio de urgencias quejándose de un dolor torácico retroesternal que comenzó hace un par de horas.
Esa misma noche estuvo en una fiesta, donde ella y sus amigos consumieron alcohol. Tras una nueva conversación, Sylvie revela que también ha consumido una droga ilegal.
Por lo demás, está sana, no tiene antecedentes de cardiopatía y no toma ningún medicamento En la exploración física, Sylvie está sudando profusamente.
Además, sus pupilas se encuentran dilatadas y el tabique nasal está atrófico. Las constantes vitales revelan una temperatura de 37,7 grados Celsius, una frecuencia cardíaca de 110 latidos por minuto y una presión arterial de 160 sobre 90 milímetros de mercurio.
Unos días más tarde, tiene consulta con un hombre de 36 años, llamado Hunter, que acude por cefaleas recurrentes asociadas a problemas de concentración e irritabilidad.
Hunter añade que siente que no puede dejar de comer y, como consecuencia, ha engordado unos 3 kilogramos en las últimas dos semanas.
Cuando se le pregunta por sus hábitos, Hunter admite que ha fumado dos paquetes de cigarrillos diarios durante los últimos 10 años, pero que dejó el tabaco hace unas dos semanas Basándose en la presentación inicial, tanto Sylvie como Hunter parecen tener alguna forma de intoxicación por estimulantes o abstinenc Los estimulantes son un grupo de sustancias que, cuando se consumen, suelen provocar un aumento de la actividad en el cuerpo y el cerebro.
Pathology1:21–3:40
Los estimulantes incluyen sustancias legales como la cafeína, la nicotina y algunas anfetaminas que pueden recetarse para un tratamiento médico; así como sustancias ilegales, como la cocaína y otras anfetaminas como el MDMA.
Para los exámenes, recuerde que la ingesta excesiva de estimulantes puede dar lugar a una intoxicación por estimulantes, con capacidad de causar varios síntomas no específicos, como estar más despierto, alerta y con energía, tener un estado de ánimo elevado y presentar una disminución del apetito.
Sin embargo, también vienen acompañados de algunos síntomas indeseables como ansiedad, agitación psicomotriz o desasosiego, comportamiento agresivo e insomnio Además, los estimulantes pueden tener efectos físicos como diaforesis o sudoración excesiva, taquicardia o aumento de la frecuencia cardíaca, arritmias cardíacas, hipertensión o elevación de la presión arterial y midriasis o dilatación pupilar.
Con el tiempo, las personas que consumen regularmente estimulantes pueden desarrollar tolerancia, que es la necesidad de aumentar las dosis para conseguir el mismo efecto, así como dependencia, que es cuando el cuerpo se adapta a esa sustancia y la necesita para funcionar normalmente.
En consecuencia, las personas que dejan de consumirla pueden experimentar síntomas de abstinencia inespecíficos, a veces conocidos como síndrome de "colapso" o "lavado", que pueden incluir depresión, aumento del apetito, retraso psicomotor o ralentización del pensamiento, las reacciones emocionales y los movimientos de la persona, así como trastornos del sueño como hipersomnia o somnolencia excesiva, y miosis o constricción pupilar.
Es preciso tener en cuenta que, además de estos síntomas inespecíficos, la intoxicación o la abstinencia de cada estimulante pueden provocar su propio conjunto de síntomas específicos que se deben reconocer.
Empecemos por uno de los estimulantes más utilizados, la cafeína. La cafeína está presente en casi todas partes: en el café, por supuesto, pero también en el té, las bebidas energéticas con cafeína, los refrescos e incluso el chocolate.
Caffeine3:40–5:39
Este estimulante actúa mediante un bloqueo de los receptores de adenosina Normalmente, la adenosina tiene numerosos efectos en el sistema nervioso, como la disminución de la actividad neuronal para provocar somnolencia.
La adenosina también puede unirse a receptores fuera del sistema nervioso, por ejemplo en el corazón, donde provoca una disminución de la frecuencia cardíaca, y en los riñones, donde disminuye la producción de orina.
Cuando la cafeína se consume en dosis moderadas, puede tener una gran variedad de efectos, como la mejora del rendimiento cognitivo, la concentración, el estado de alerta, la energía y el estado de ánimo.
Sin embargo, es importante recordar que el consumo excesivo de cafeína puede provocar palpitaciones, temblores, inquietud y agitación, y causar insomnio.
Además, la cafeína tiene un efecto laxante que estimula el movimiento intestinal, por lo que su consumo excesivo puede provocar trastornos digestivos como la diarre Por último, la cafeína también actúa como diurético, provocando un aumento de la frecuencia y la urgencia de la micción.
Ahora bien, si una persona consume regularmente cafeína, por ejemplo para estudiar para los exámenes, con el tiempo puede desarrollar tolerancia y dependencia.
En consecuencia, si deja de consumir cafeína repentinamente, puede experimentar síntomas de abstinencia, como un estado de ánimo deprimido, irritabilidad, baja energía y dificultad para concentrarse.
Estos problemas suelen ir acompañados de ciertos síntomas físicos, como un dolor de cabeza difuso y persistente, así como de síntomas seudogripales, como náuseas y dolor muscular.
Es importante tener en cuenta que cuanto mayor sea el consumo de cafeína, más graves serán los síntomas de abstinenci Otro estimulante muy común es la nicotina, que se encuentra en los productos del tabaco, como los cigarrillos, los puros o el tabaco de pipa.
Nicotine5:39–10:12
Cuando una persona fuma o mastica tabaco, la nicotina se absorbe, ya sea a través de los pulmones o de la mucosa oral, en el torrente sanguíneo.
Desde allí, la nicotina puede viajar y unirse a los receptores nicotínicos de las neuronas postsinápticas de todo el sistema nervioso.
En el sistema nervioso central, la nicotina desencadena la liberación de neurotransmisores como la dopamina, que participa en la vía de recompensa del cerebro y origina la sensación de placer, así como el glutamato, que provoca una mejora del rendimiento cognitivo y la concentración.
Por otra parte, en el sistema nervioso periférico, la nicotina provoca la liberación de neurotransmisores como la adrenalina y la noradrenalina.
Se provocan así diversos efectos, como el aumento de la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la contractilidad cardíaca, además de un efecto laxante.
En consecuencia, el consumo excesivo de nicotina y la intoxicación suelen provocar síntomas como inquietud, agitación, diaforesis, dolor abdominal, náuseas y vómito Se cree que la nicotina es la responsable de las cualidades adictivas del tabaco, pero es importante tener en cuenta que el tabaco contiene miles de sustancias químicas tóxicas, con consecuencias para la salud.
Uno de estos productos químicos es el formaldehído, que con el tiempo puede dañar diversos órganos y tejidos, aumentando el riesgo de cánceres de cabeza y cuello, pulmón, estómago, colon, páncreas, riñones y vejiga.
El formaldehído también puede dañar el revestimiento interno de las arterias, lo que eleva el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y vasculopatía periférica.
Otro subproducto del humo del tabaco es el monóxido de carbono, que llega al torrente sanguíneo y se une de forma competitiva a la hemoglobina, lo que significa que desplaza al oxígeno para formar carboxihemoglobina.
Esta reacción lleva a que la descarga y el suministro de oxígeno a los tejidos se vean afectados. Además, la exposición al humo del tabaco a lo largo del tiempo puede afectar a la función pulmonar, causando la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC.
El tabaquismo durante el embarazo también se asocia a diversas complicaciones, como la restricción del crecimiento fetal o el desprendimiento de la placenta de la pared uterina, que puede provocar un parto prematuro o un aborto espontáneo.
Recuerde que se debe a que la nicotina puede inducir el vasoespasmo de los vasos de la placenta, lo que provoca un intercambio anómalo de gases a través de la misma.
Además, el monóxido de carbono promueve la formación de carboxihemoglobina, lo que provoca un deterioro del suministro de oxígeno al feto.
Con el tiempo, el uso de la nicotina puede derivar en tolerancia y dependencia. Como consecuencia, las personas que dejan de consumir productos del tabaco pueden experimentar síntomas de abstinencia, como ansias de nicotina, irritabilidad, ansiedad, inquietud y falta de concentración.
Además, muchas de ellas pueden padecer dolores de cabeza, alteraciones del sueño como el insomnio y estado de ánimo deprimido, así como estreñimiento y aumento del apetito, lo que puede provocar una ganancia de peso.
Los síntomas de abstinencia pueden comenzar en las dos horas siguientes al último consumo de nicotina, y suelen alcanzar su punto máximo en uno o dos días.
Aunque el síndrome de abstinencia tiende a disminuir en los días y semanas siguientes, muchos fumadores siguen sintiéndose mal durante meses después del último cigarrill Por eso es tan difícil dejar de fumar.
Los síntomas de la abstinencia de nicotina pueden aliviarse con una terapia de sustitución de nicotina en forma de parche, chicle, pastilla o pulverizador nasa Pueden utilizarse junto con medicamentos que actúan sobre los receptores nicotínicos, como el bupropión y la vareniclina.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el bupropión tiende a reducir el umbral de las convulsiones, por lo que está contraindicado en quienes tienen antecedentes de convulsiones o trastornos de la conducta alimentaria.
Por último, pasemos a los estimulantes ilegales, que incluyen la cocaína y las anfetaminas. Hay que tener en cuenta que algunas anfetaminas pueden recetarse legalmente con fines médicos, por ejemplo para el tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y de la narcolepsia Recuerde que tanto la cocaína como la anfetamina actúan sobre las neuronas presinápticas bloqueando la recaptación de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina desde la hendidura sináptica, mientras que las anfetaminas también aumentan la liberación de estos neurotransmisores desde la neurona presináptica.
Cocaine & amphetamines10:12–17:55
Ambas acciones mantienen la dopamina y la noradrenalina en la hendidura sináptica durante más tiempo, aumentando sus efectos.
Así, tanto en la intoxicación por cocaína como por anfetamina, el aumento de las concentraciones de dopamina en la vía de recompensa del cerebro produce una serie de síntomas mentales o emocionales, como un "subidón" emocional o excitación, y una intensa sensación de euforia, que es un estado de extrema felicidad.
La cocaína y las anfetaminas también provocan un aumento de la confianza en uno mismo, lo que lleva a la expansividad o incluso delirios de grandeza, donde las personas pueden pensar que son más atractivas, inteligentes o talentosas de lo que son.
Otros síntomas clásicos de la intoxicación por cocaína o anfetaminas son el deterioro del juicio, la alteración del estado mental y la confusión, así como la paranoia, por lo que la persona puede volverse acusadora o, en general, desconfiada y recelosa de otras personas sin tener realmente ninguna razón o prueba.
Por ello, estas personas se enfadan rápidamente, lo que puede llevarles a una pelea, y están constantemente hipervigilantes o excesivamente alerta.
Esto puede provocar que no puedan conciliar el sueño. Además, las personas afectadas pueden experimentar alucinaciones; una diferencia importante es que las anfetaminas causan principalmente alucinaciones auditivas o visuales, por lo que estas personas pueden oír o ver cosas que no son reales.
Por otro lado, la intoxicación por cocaína suele provocar alucinaciones táctiles, como la parasitosis delirante, también conocida como "bichos de la cocaína", que es una percepción alucinatoria de tener bichos arrastrándose sobre la piel o justo debajo de ella.
Este indicio es muy significativo. Al mismo tiempo, tanto la intoxicación por cocaína como por anfetaminas provoca un aumento de las concentraciones de noradrenalina en todo el organismo.
Esto produce distintos síntomas físicos, entre ellos un "subidón" físico o sensación de hiperestimulación y aumento de energía, así como midriasis, diaforesis, a menudo asociada con hipertermia o aumento de la temperatura corporal, hipertensión y taquicardia o incluso arritmias.
Este efecto puede deberse a un vasoespasmo de las arterias coronarias, lo que significa que los músculos lisos que rodean las arterias se contraen de forma extrema, reduciendo el flujo sanguíneo al corazón, o bien a la formación de un trombo que se produce porque la cocaína estimula la agregación de las plaquetas.
En última instancia, esta combinación puede provocar infarto de miocardio y muerte súbita. Así pues, si una pregunta del examen menciona un infarto de miocardio en una persona joven, es decir, un hombre menor de 45 años o una mujer menor de 55 años, sin ningún factor de riesgo cardíaco, como antecedentes familiares de arteriopatía coronaria, anomalías lipídicas, hipertensión, diabetes mellitus o tabaquismo, la respuesta es probablemente una intoxicación por cocaína.
Del mismo modo, hay que tener en cuenta que el consumo de cocaína durante el embarazo puede provocar la vasoconstricción de los vasos de la placenta o la formación de trombos, lo que puede dar lugar a diversas complicaciones, como la restricción del crecimiento fetal intrauterino, el desprendimiento de la placenta, el parto prematuro o incluso el aborto.
Por el contrario, la intoxicación por anfetaminas suele estar asociada a crisis convulsivas, que son episodios paroxísticos que se producen debido a descargas eléctricas anómalas y excesivas en el cerebro.
Con el tiempo, el consumo de cocaína o anfetaminas puede tener efectos a largo plazo. En el caso de la cocaína, se trata de una perforación septal, que se produce cuando la inhalación repetida de esta sustancia provoca una vasoconstricción local, lo que conduce a una necrosis isquémica y a la atrofia del tabique nasal.
En la exploración física, un indicio común serán las hemorragias nasales. Por otro lado, para las anfetaminas, busque dientes rotos o cariados, lo que se cree que se debe a apretar la mandíbula o rechinar los dientes, así como excoriaciones en la piel, debido a la picazón intensa y al rascarse la piel.
Para la intoxicación aguda con cocaína o anfetaminas no hay un antídoto específico, por lo que lo más importante es mantener a la persona físicamente a salvo, proteger sus vías respiratorias manteniéndolas abiertas, administrar un sedante intravenoso como las benzodiacepinas diazepam o lorazepam para relajar los músculos y enfriar el cuerpo utilizando una compresa fría o un ventilador.
Las personas con intoxicación por cocaína que desarrollan hipertensión o taquicardia suelen recibir benzodiacepinas intravenosas, y los casos refractarios pueden tratarse con fentolamina intravenosa.
Lo que es extremadamente importante es que los betabloqueantes están contraindicados en el tratamiento de la hipertensión inducida por cocaína.
Esto se debe a que la cocaína provoca un gran aumento de la noradrenalina, y si los receptores beta son bloqueados por los betabloqueantes, entonces esa noradrenalina termina por unirse a los receptores alfa, provocando una grave vasoconstricción coronaria, que puede poner en peligro la vida.
Por otra parte, las personas con intoxicación por anfetaminas que desarrollan agitación o convulsiones también pueden recibir benzodiacepinas intravenosas.
Con el tiempo, el consumo de cocaína y anfetaminas puede provocar tolerancia y dependencia, por lo que las personas pueden experimentar intensos síntomas de abstinencia.
Los síntomas físicos del síndrome de abstinencia de la cocaína o las anfetaminas pueden incluir un aumento del apetito, que puede conducir a un aumento de peso no deseado.
Por otro lado, los síntomas psicológicos de abstinencia se deben principalmente a la falta de estímulos y pueden incluir depresión, fatiga y dificultad para concentrars Además, algunas personas pueden sentir ansiedad, irritabilidad e incluso ideas suicidas.
Estos síntomas pueden ser tan intensos y persistir hasta el punto de que una persona puede recaer, lo que significa que vuelve a consumir las drogas solo para sentirse normal y con energía una vez más, lo que refuerza aún más la dependencia.
Review17:55–20:24
Los estimulantes son un grupo de sustancias que suelen provocar un aumento de la actividad en el cuerpo y el cerebro. Algunos estimulantes muy indicativos son la cafeína, la nicotina, la cocaína y las anfetaminas.
La ingesta o intoxicación excesiva de cafeína provoca principalmente palpitaciones, temblores, inquietud, agitación e insomnio; mientras que la abstinencia de cafeína puede manifestarse con un estado de ánimo deprimido, irritabilidad, baja energía, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza y síntomas seudogripales.
La mayoría de las veces, el consumo excesivo de nicotina y la intoxicación se presentan con desasosiego, agitación, diaforesis, dolor abdominal, náuseas y vómitos; mientras que la abstinencia de nicotina provoca síntomas como el deseo de consumirla, irritabilidad, ansiedad, inquietud, falta de concentración, estado de ánimo deprimido, así como estreñimiento y aumento del apetito.
Por último, la intoxicación por cocaína o anfetaminas da lugar a síntomas emocionales o mentales, como euforia, delirios de grandeza, paranoia, hipervigilancia e hiperalerta, así como a alucinaciones, especialmente auditivas o visuales con las anfetaminas y táctiles con la cocaína.
Los síntomas físicos de la intoxicación por cocaína o anfetaminas incluyen aumento de la energía, midriasis, diaforesis, hipertermia, hipertensión, taquicardia y arritmias.
La intoxicación por cocaína, en particular, también puede causar angina e infarto de miocardio, o complicaciones en el embarazo, como el desprendimiento de la placenta, mientras que la intoxicación por anfetaminas puede presentarse con convulsiones.
Las complicaciones a largo plazo de la intoxicación por cocaína incluyen la atrofia o la perforación del tabique, mientras que la intoxicación por anfetamina puede provocar daños en los dientes.
Con el tiempo, la cocaína y las anfetaminas pueden provocar dependencia y síntomas de abstinencia, como aumento del apetito, depresión, fatiga, dificultad de concentración, ansiedad, irritabilidad e ideas suicidas.
En primer lugar está Sylvie, de 25 años, que lleva un par de horas con angina de pecho, pero no tiene factores de riesgo cardíaco ni antecedentes de cardiopatía.
Summary20:24–21:28
Además, la exploración física revela midriasis, diaforesis e hipertermia, asociadas a taquicardia e hipertensión. Estos resultados, combinados con el hecho de que Sylvie acababa de consumir una droga en una fiesta, deberían hacer pensar en una intoxicación por cocaína o anfetamina.
La pista más característica aquí es que Sylvie tiene atrofia del tabique nasal, por lo que definitivamente ha estado consumiendo cocaína.
El siguiente es Hunter, de 36 años, que ha tenido cefaleas recurrentes, así como dificultad para concentrarse e irritabilidad, que son síntomas típicos de la abstinencia de estimulantes.
Como ayuda para llegar a una conclusión, algunos hallazgos clave son el aumento del apetito y la ganancia de peso en las últimas dos semanas, que coinciden con el hecho de que dejó de fumar hace dos semanas.
Uniendo las piezas, este es un caso clásico de abstinencia de nicotina.
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Diagnostic Immunohistochemistry" Elsevier (2021)
- "Bates' Guide to Physical Examination and History Taking" LWW (2017)
- "Atlas of Emergency Medicine" NA (2015)
- "Substance-Related and Addictive Disorders" Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (2013)
- "A developmental etiological model for drug abuse in men" Drug and Alcohol Dependence (2017)
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