Suicidio
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Cada 40 segundos alguien en el mundo muere por suicidio.
Los Centros para el control de enfermedades de EE.
UU.
citan el suicidio como la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 34 años, justo después de las lesiones no intencionadas como los accidentes de tráfico.
Y también es una de las principales causas de muerte entre las personas de edad avanzada.
De hecho, por cada persona que muere por suicidio, hay más de 20 que lo han intentado.
Antes de cualquier suicidio o intento de suicidio, una persona suele tener pensamientos suicidas, y eso se llama ideas de suicidio.
Hay una gama: desde las ideas de suicidio pasivas, en la que una persona piensa que estaría mejor muerta, hasta las ideas de suicidio activas, en la que una persona comienza a hacer planes específicos para morir por suicidio.
Afortunadamente, la mayoría de las personas con ideas de suicidio nunca intentan suicidarse, pero no hay una forma fiable de identificar a los que sí lo harán.
Dicho esto, hay que tener en cuenta algunos factores de riesgo predictivos.
Para identificar a las personas con mayor riesgo de suicidio, existe una escala de evaluación del riesgo, que puede recordarse con el acrónimo en inglés SAD PERSONS.
S significa sexo masculino, A edad (age) menor de 19 años o mayor de 45, D de depresión, P de intento de suicidio previo, E de consumo excesivo de alcohol o sustancias, R de pérdida del pensamiento racional (tener un sentido distorsionado de la realidad), S de separado o soltero, O de plan organizado (como sobredosis de pastillas), N de no apoyo social y S de enfermedad (Sickness).
Más factores de riesgo significa un mayor riesgo de suicidio.
Hay algunos trastornos mentales que pueden aumentar el riesgo de suicidio, en particular, la depresión clínica y la adicción al alcohol o a sustancias.
La depresión clínica, que a veces se denomina trastorno depresivo mayor o depresión unipolar, es relativamente frecuente y muy grave, e interfiere en la vida cotidiana de las personas, como el trabajo, el estudio, la alimentación o el sueño, y conduce esencialmente a una sensación general de que la vida no es agradable.
A veces, este sentimiento es tan intenso que la persona pierde la esperanza o el sentido de la vida o empieza a creer que el mundo sería un lugar mejor sin ella.
En la adicción al alcohol o a las sustancias, las personas tienden a ser más impulsivas y asumen riesgos que normalmente no asumirían, como conducir de forma temeraria.
Aspectos destacados
en inglés