Trastornos de la personalidad del grupo C

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Si le pidieran que describiese la personalidad de un amigo, podría describirlo como un tipo creativo, sociable pero nervioso en reuniones en grupo.

Básicamente, se trata de resumir los rasgos personales que les hacen ser quienes son, ya sea cómo piensan o cómo actúan.

En ocasiones, estos patrones de pensamiento o las conductas que configuran la personalidad de una persona pueden resultar perjudiciales, en el sentido de que interfieren con su funcionamiento cotidiano en su vida personal, en el trabajo o en los entornos sociales.

Si así sucediera, se diría que la persona tiene un trastorno de personalidad.

El DSM-5 enumera diez trastornos de la personalidad que se dividen en tres "grupos" diferentes: A, B y C.

Estos solían estar bajo el epígrafe del "Eje 2", pero esa forma de organización ha dejado de utilizarse.

Los trastornos de la personalidad del grupo C incluyen el trastorno de la personalidad por evitación, el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva y el trastorno de la personalidad dependiente.

Como probablemente pueda adivinar, todos ellos tienen una asociación genética con los trastornos de ansiedad.

Empecemos por el trastorno de personalidad por evitación.

Las personas que padecen este trastorno suelen ser tímidas y tienden a inhibirse socialmente, con una autoestima extremadamente baja, en la que se ven a sí mismas como incapaces, inadecuadas e indeseables.

Estas personas suelen querer mantener relaciones estrechas con los demás, pero rara vez se arriesgan socialmente y evitan las situaciones sociales, lo que les dificulta conocer gente nueva.

Las personas con este trastorno pueden ser hipersensibles al rechazo y a la retroalimentación negativa, volviéndose aún más retraídas cuando esto sucede.

Existe un solapamiento entre los trastornos de la personalidad por evitación y las fobias sociales, si bien una diferencia clave reside en que las fobias sociales tienden a centrarse en la ansiedad ante situaciones específicas, como hablar o bailar en público, mientras que el trastorno de la personalidad por evitación se define por una ansiedad ante las situaciones sociales de forma más general.

A continuación tenemos el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva (TPOC), en el que las personas están obsesionadas con el orden y el perfeccionismo y con lograr un control total, así como con las reglas, los detalles y los horarios.

Aunque el trastorno de la personalidad obsesivo-compulsiva puede parecer demasiado genérico, se distingue porque las personas que lo padecen suelen ser inflexibles y se estresan con facilidad, además de ser sorprendentemente ineficaces porque dedican mucho tiempo adicional a planificar y preocuparse por las tareas, en lugar de limitarse a realizarlas.

También tienden a ser muy rígidas cuando se trata de creencias y cuestiones morales, lo que les lleva a ser percibidas como testarudas.