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Introduction0:00–0:35

La bulimia nerviosa, o simplemente bulimia, es un trastorno caracterizado por atracones rápidos y descontrolados más allá del punto de saciedad o comodidad, seguidos de conductas compensatorias para evitar el aumento de peso.
Entre ellas se incluyen los vómitos autoinducidos, el ayuno, el ejercicio excesivo, o el abuso de laxantes o diuréticos.
Para encajar en el diagnóstico, los ciclos de atracones y conductas compensatorias inapropiadas deben repetirse de forma constante al menos una vez a la semana durante 3 meses, aunque pueden ocurrir varias veces al día.
La bulimia suele comenzar en la adolescencia o en la edad adulta temprana, normalmente en individuos con baja autoestima que se centran mucho en su forma y peso corporal a la hora de evaluarse a sí mismos.

Onset of Bulimia Nervosa 0:35–0:56

A menudo, experimentan una regulación emocional deficiente, así como rasgos de impulsividad, perfeccionismo o compulsividad, que contribuyen al trastorno.
En la bulimia nerviosa se puede pensar en los atracones como una forma poco saludable de afrontar el estrés y las emociones abrumadoras.

Symptoms 0:56–2:27

Después de un atracón, los individuos utilizan conductas compensatorias inadecuadas para "arreglar" lo que han hecho y evitar ganar peso.
Lo más habitual es que recurran al vómito autoinducido, también conocido como purga. Además, pueden intentar controlar su peso de otras formas, como tomando estimulantes, siguiendo dietas restrictivas en calorías, ayunando o haciendo demasiado ejercicio.
Sin embargo, cuando una persona reduce la ingesta de calorías, desencadena sensaciones de hambre, lo que aumenta la probabilidad de episodios adicionales de atracones, que a su vez desencadenan conductas compensatorias y una mayor restricción calórica.
En otras palabras, en lugar de "arreglar" el problema, estos comportamientos solo hacen que el ciclo continúe. Es importante no confundir la bulimia nerviosa con otro trastorno alimentario: la anorexia nerviosa.
La principal diferencia entre ambas es que las personas con anorexia nerviosa tienen un miedo intenso a engordar, por lo que acaban restringiendo su ingesta energética hasta el punto de perder mucho peso.
Con el tiempo, esto conduce a un peso corporal anormalmente bajo en comparación con otras personas de la misma edad y sexo.
Por otro lado, las personas con bulimia suelen tener un peso normal o sobrepeso. Por ello, estas personas pueden ocultar más fácilmente que padecen un trastorno alimentario.
Por último, tenga en cuenta que, en algunos casos, una persona puede empezar con bulimia nerviosa y, con el tiempo, acabar desarrollando anorexia.
La repetición de comportamientos poco saludables para evitar el aumento de peso puede provocar una serie de efectos secundarios graves.

Complications of Bulimia Nervosa 2:27–4:32

Los vómitos repetidos pueden causar erosiones del esmalte dental; sialadenosis, que es la inflamación de la glándula parótida; y halitosis, o muy mal aliento.
El dorso de los nudillos puede encallecerse por utilizar la mano para inducir el vómito, lo que se denomina signo de Russell.
Además, los vómitos y arcadas fuertes pueden dañar el revestimiento mucoso de la parte inferior del esófago y superior del estómago, provocando dolor abdominal y la aparición de sangre en el vómito, lo que se conoce como hematemesis.
Cuando la persona no vomita, la sangre llega al estómago, donde los eritrocitos se descomponen y la hemoglobina se oxida.
Finalmente, este proceso da lugar a heces extremadamente negras y alquitranadas denominadas melena. Este desgarro de la mucosa esofágica debido a vómitos o arcadas también se conoce como síndrome de Mallory-Weiss.
Con el tiempo, los vómitos pueden causar deshidratación y provocar hipotensión (una presión arterial inferior a 90/60), así como taquicardia o frecuencia cardíaca rápida, superior a 100 latidos por minuto.
Los vómitos autoinducidos frecuentes también pueden causar depleción de electrólitos, que conduce a un nivel bajo de sodio, cloruro, magnesio, fosfato y potasio, así como alcalosis metabólica general.
El bajo nivel de potasio, o hipopotasemia, es especialmente preocupante, porque puede provocar debilidad muscular e incluso arritmias cardiacas, que pueden conducir a la muerte.
La bulimia también puede provocar alteraciones endocrinas, la más común de las cuales son las irregularidades menstruales, como la amenorrea, en la que el ciclo menstrual normal se detiene o la menstruación no comienza a los 15 años.
Además, las personas bulímicas tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus, lo que constituye una combinación especialmente peligrosa.
Los comportamientos compensatorios que mantienen el ciclo de la bulimia son una forma de restricción calórica que provoca un estado de inanición para las células del cuerpo, y además la diabetes dificulta la entrada de glucosa en las células del cuerpo a nivel celular, lo que empeora ese estado de inanición.

Risk Factors for Bulimia Nervosa 4:32–5:24

En cuanto a los factores de riesgo de la bulimia, se ha demostrado que tiene un componente genético, según estudios de gemelos y de adopción.
Sin embargo, también hay pruebas de un fuerte componente social. La bulimia suele comenzar en la adolescencia o en la edad adulta temprana, que es una época en la que los individuos suelen empezar a prestar atención a los medios de comunicación, y las tasas de bulimia son más altas en culturas y entornos en los que se valora la delgadez.
Además, aunque la bulimia es más común en las mujeres, cabe mencionar que personas de todos los sexos pueden desarrollar esta afección.
A menudo se observa entre atletas y profesionales que se centran mucho en su peso corporal y su porcentaje de grasa corporal, como bailarines, modelos y luchadores.
Por último, la bulimia también suele estar asociada a otros trastornos, como el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión y la ansiedad, todos los cuales presentan síntomas y factores de riesgo que se solapan.

Treatment 5:24–6:00

Es importante el tratamiento médico con una cuidadosa nutrición y control del peso. Pero también es importante utilizar herramientas como la psicoterapia y la terapia cognitivo-conductual para ayudar a la persona (y a su familia) a estructurar una nueva relación con la comida.
Por ejemplo, enseñar a una persona a ingerir solo una pequeña cantidad de un "alimento prohibido" para que después advierta, conscientemente, la ausencia de consecuencias graves.
La bulimia también se trata a veces con antidepresivos, como los ISRS o los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, y normalmente una combinación de terapia y medicación funciona mejor en los casos graves.

Review 6:00–6:26

Y ahora, un resumen rápido: La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por atracones descontrolados más allá del punto de saciedad, seguidos de conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso.
Para cumplir el diagnóstico, una persona debe tener estos ciclos al menos una vez a la semana durante 3 meses. A diferencia de la anorexia nerviosa, que se asocia a un peso corporal extremadamente bajo, los individuos con bulimia nerviosa suelen tener un peso normal o sobrepeso.