Trastornos de la alimentación: revisión de la patología
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Trastornos de la alimentación: revisión de la patología
Trastornos psicológicos
Trastornos de ansiedad
Trastornos originados en la infancia o la niñez
Trastornos alimentarios y trastornos del control de los impulsos
Trastornos facticios
Trastornos del movimiento inducidos por la medicación y otros efectos adversos de la medicación
Trastornos del estado de ánimo
Trastornos neurocognitivos
Trastornos de la personalidad
Trastornos psicóticos
Trastornos sexuales y disforia de género
Trastornos del sueño
Trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados
Trastornos por consumo de sustancias
Revisión de los trastornos psicológicos
Transcripción
Revisores de contenido
Adeline, de 23 años, es llevada a urgencias por sus compañeros tras desmayarse en la cafetería de la universidad.
Al examinarla, su pulso es de 47/min, y su presión arterial es de 89 sobre 48 mmHg.
La joven mide 162 cm y pesa 45,4 kg.
Adeline menciona que se considera gorda, por lo que ha estado intentando perder peso, y admite que se purga o se provoca el vómito cada vez que ingiere una comida copiosa.
Al preguntarle más, afirma que tuvo la última menstruación hace más de 3 meses.
Decide hacer un test de embarazo en la orina, con resultado negativo.
Al día siguiente, acude a consulta Emmanuel, de 17 años, que es llevado a la clínica por su madre, tras verlo vomitar a la fuerza después de comer.
Emmanuel afirma que recientemente ha estado muy ansioso por el examen de acceso a la universidad y que siente que vomitar es lo único que puede controlar en la vida.
Sus constantes vitales no muestran anomalías, su altura es de 185 cm y pesa 72 kg.
La exploración física muestra un deterioro en el esmalte dental, así como piel engrosada alrededor de los nudillos de la mano derecha.
Según la presentación inicial, tanto Adeline como Emmanuel tienen algún tipo de trastorno de la conducta alimentaria.
Los trastornos de la conducta alimentaria son trastornos de la salud mental en los que una persona presenta comportamientos alimentarios anómalos que repercuten negativamente en su salud física y mental.
Son bastante comunes, especialmente entre las mujeres jóvenes que luchan contra la baja autoestima y la presión social por tener un aspecto determinado.
Sin embargo, ha de recordarse que pueden afectar a cualquier persona, independientemente de su sexo, edad y origen social.
Los trastornos de la conducta alimentaria más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón y la pica.
Empecemos con la anorexia nerviosa.
Se caracteriza por un miedo constante a ganar la más mínima cantidad de peso, asociado a una imagen corporal distorsionada, en la que las personas suelen creer que tienen sobrepeso, cuando en realidad están por debajo de su peso.
Para ser más específicos, su Índice de Masa Corporal (IMC) es inferior a 18,5.
Cabe distinguir dos tipos principales de anorexia.
Uno es el tipo de atracones y purgas, en el que las personas comen grandes cantidades de comida en una sola sesión y luego se purgan esa comida mediante vómitos autoinducidos o tomando laxantes o diuréticos, lo cual ocurre de forma recurrente durante al menos 3 meses.
El otro es el tipo restrictivo, en el que las personas reducen la cantidad de alimentos que ingieren o hacen ejercicio en exceso para perder peso sin purgarse.
Las personas afectadas por la anorexia nerviosa literalmente se mueren de hambre.
Con el tiempo pueden aparecer varias complicaciones, que terminan por aportar indicios para el diagnóstico.
Al principio se aprecia una pérdida de tejido muscular en todo el cuerpo, que suele manifestarse como fatiga, pero que también puede provocar dificultades para respirar debido a la debilidad del diafragma.
Incluso el corazón puede debilitarse, lo cual se manifiesta como bradicardia, es decir, menos de 60 latidos por minuto, e hipotensión, con una presión arterial inferior a 90 sobre 50 mmHg, así como hipotensión ortostática, que es cuando la presión arterial desciende cuando una persona pasa de estar acostada a situarse de pie.
Para las mujeres en edad fértil, otro síntoma clave es la amenorrea, en la que el ciclo menstrual normal se detiene o la menstruación no comienza a los 15 años.
La restricción prolongada de alimentos, así como la toma frecuente de laxantes, también puede hacer que el tubo digestivo sea incapaz de manejar las comidas normales, lo que puede causar una terrible hinchazón, náuseas y estreñimiento.
Las personas con el tipo de atracones y purgas también pueden tener halitosis o muy mal aliento por los vómitos repetidos.
Además, la médula ósea puede empezar a cerrarse debido a la falta de nutrientes esenciales, por lo que se produce neutropenia, o sea, menos leucocitos, lo que lleva a una respuesta inmunitaria atenuada, anemia o menos eritrocitos, con una disminución consiguiente de los valores de energía, y trombocitopenia o menos plaquetas, lo que lleva a que se produzcan fácilmente hemorragias y hematomas.
La anorexia también puede causar osteoporosis, en la que los huesos se debilitan y son propensos a sufrir fracturas.
La piel puede volverse seca, escamosa y cubierta por un pelo quebradizo o blando, llamado lanugo.
Se trata de un indicio muy significativo.
Por último, puede afectar al cerebro, para provocar síntomas como confusión, irritabilidad o inquietud, así como depresión o ansiedad.
En última instancia, las personas afectadas por la anorexia nerviosa pueden morir por estas complicaciones o suicidarse.
El tratamiento estándar de la anorexia nerviosa consiste en la rehabilitación nutricional y la psicoterapia, como la terapia cognitiva conductual, cuyo objetivo es restablecer y estabilizar un peso y unos patrones alimentarios normales, así como cambiar sus pensamientos y creencias sobre el peso y la forma del cuerpo.
Además, las personas con depresión o ansiedad graves pueden ser tratadas con antidepresivos, como un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, o ISRS.
Sin embargo, cabe recordar que el antidepresivo bupropión está contraindicado porque se asocia a una mayor incidencia de convulsiones en personas con trastornos de la conducta alimentaria.
En todo caso, lo que es extremadamente importante saber es que alimentar a una persona demasiado deprisa o de forma agresiva puede llevar al síndrome de realimentación.
En tales casos, la ingesta repentina de grandes cantidades de comida hace que se libere mucha insulina a la vez, lo que provoca cambios bruscos de electrólitos, ya que la insulina hace que las células tomen potasio, magnesio y fosfato.
Así, las pruebas de laboratorio mostrarán hipopotasemia, hipomagnesemia e hipofosfatemia.
Hay que tener en cuenta que, cuando los valores séricos de potasio caen por debajo de los 3 milimoles por litro, pueden provocar debilidad, convulsiones, rabdomiólisis, deterioro de la función respiratoria, arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca e incluso la muerte.
Por lo tanto, no hay que olvidar que el síndrome de realimentación puede poner en peligro la vida.
El siguiente trastorno de la alimentación es la bulimia nerviosa, que se caracteriza por ciclos de atracones, es decir, una alimentación rápida y descontrolada más allá del punto de saciedad o comodidad, seguida de una purga compensatoria para evitar el aumento de peso, ya sea mediante el vómito autoinducido, el exceso de ejercicio o la ingesta de laxantes o diuréticos.
Para establecer el diagnóstico, hay que recordar que estos ciclos de atracones y purgas deben repetirse de forma constante al menos una vez a la semana durante un período de 3 meses, pero a veces pueden ocurrir hasta varias veces al día.
A menudo, el desencadenante de los atracones y las purgas es un factor de estrés emocional no necesariamente relacionado con el peso o la imagen corporal como, por ejemplo, no haber alcanzado un determinado objetivo.
Debería ser capaz de distinguir la bulimia de la anorexia nerviosa.
La principal diferencia es que las personas con bulimia suelen tener un IMC normal o alto, es decir, superior a 18,5, mientras que las afectadas por anorexia suelen tener un IMC inferior a 18,5.
Fuentes
- "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
- "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
- "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
- "Sexual Abuse and Lifetime Diagnosis of Psychiatric Disorders: Systematic Review and Meta-analysis" Mayo Clinic Proceedings (2010)
- "Oro-facial manifestations in patients with eating disorders" Appetite (2012)
- "Body dysmorphic disorder in patients with anorexia nervosa: Prevalence, clinical features, and delusionality of body image" International Journal of Eating Disorders (2002)