Adenomiosis: ciencias clínicas
Introduction0:00–0:37
La adenomiosis es una enfermedad caracterizada por el crecimiento anormal de las glándulas endometriales y el estroma en el miometrio, lo que a menudo da lugar a un útero agrandado y globuloso.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, se diagnostica con mayor frecuencia en pacientes multíparas de entre 30 y 40 años.
El diagnóstico puede ser difícil, ya que los síntomas suelen parecerse a los de otras afecciones ginecológicas, como la endometriosis o los leiomiomas uterinos.
Las opciones de tratamiento varían en función de la gravedad de los síntomas y de los objetivos reproductivos de la paciente.
Cuando una paciente se presenta con una preocupación principal que sugiere adenomiosis, comience por obtener una historia clínica y un examen físico específicos.
History & Physical0:37–2:22
Los síntomas más frecuentes son hemorragias menstruales abundantes, dismenorrea o dolor durante la menstruación, dolor pélvico crónico y, posiblemente, dispareunia, es decir, dolor durante el coito.
En la exploración física, puede observarse un útero agrandado o globuloso y, posiblemente, sensibilidad uterina. Basándose en estos hallazgos, se puede sospechar adenomiosis.
El siguiente paso lógico es confirmar su diagnóstico mediante la obtención de algunos estudios de imagen. La ecografía pélvica, que incorpora vistas transvaginales y transabdominales, es la primera opción para identificar la adenomiosis.
En algunas situaciones, como cuando se necesita una visión más detallada o si una ecografía no puede hacer el diagnóstico, se puede considerar una resonancia magnética.
Los hallazgos característicos en la ecografía incluyen un miometrio heterogéneo con sombra estriada, grosor asimétrico del miometrio y, a menudo, se pueden ver quistes miometriales.
A veces, sólo verá algunos de estos resultados, pero no todos. En esta situación, la adenomiosis debe ocupar un lugar destacado en su diagnóstico diferencial, así que proceda con este diagnóstico clínico.
Información clínica: El criterio de referencia para el diagnóstico es el examen histológico del útero tras la histerectomía.
Obviamente, esto requiere la pérdida del órgano, por lo que normalmente la adenomiosis es un diagnóstico clínico a menos que esté indicada la histerectomía.Ahora que hemos confirmado el diagnóstico de adenomiosis, hablemos del tratamiento.
Management2:22–8:22
El tratamiento se adapta a los objetivos terapéuticos individuales de las pacientes, especialmente teniendo en cuenta sus planes reproductivos inmediatos y a largo plazo.
El alivio del dolor puede conseguirse con medicamentos orales, como los AINE. Asegúrese de decirles que los AINE deben tomarse sólo una vez que se produzca la menstruación, y preferiblemente después de una prueba de embarazo negativa para evitar posibles resultados adversos durante el embarazo temprano.
A continuación, considere la fisioterapia del suelo pélvico, que puede ayudar a fortalecer y sostener los músculos pélvicos, ya que muchas pacientes con adenomiosis presentan disfunción y dolor coexistentes en el suelo pélvico.
Por último, piense en un estudio de infertilidad para evaluar los factores que pueden afectar a la capacidad de la paciente para concebir e identificar problemas subyacentes que requieran una intervención específica.
Retrocedamos un paso y hablemos tanto de las pacientes que expresan un deseo futuro de embarazo como de las que no lo desean.
En las pacientes asintomáticas o que no desean una intervención, se puede proceder con un tratamiento expectante. Asegúrese de continuar el seguimiento de estas pacientes y de evaluar sus síntomas con regularidad.
Por otro lado, si su paciente tiene adenomiosis sintomática, considere la fisioterapia del suelo pélvico para tratar la disfunción y el dolor.
El tratamiento médico es adecuado para las pacientes sintomáticas que desean una intervención. El tratamiento de primera línea consiste en la analgesia con AINE.
Pueden utilizarse solos o junto con píldoras anticonceptivas orales combinadas. Otros tratamientos de primera línea son las progestinas, como el sistema intrauterino de levonorgestrel o el implante de etonogestrel.
Tras iniciar el tratamiento, realice un seguimiento de la paciente para evaluar su respuesta. Si esta es adecuada y la paciente está satisfecha con su plan de tratamiento, continúe con el seguimiento rutinario.
Sin embargo, algunas pacientes tienen una respuesta inadecuada, lo que significa que siguen siendo sintomáticas. En este caso, comente las opciones de tratamiento médico y quirúrgico.
El tratamiento médico incluye agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina, conocidos simplemente como agonistas de la GnRH.
Actúan interrumpiendo el eje hormonal hipotálamo-hipófisis-ovario, lo que en última instancia detiene el ciclo menstrual, disminuyendo así los síntomas de la adenomiosis.
Es importante asesorar a las pacientes sobre los efectos secundarios habituales de los agonistas de la GnRH, como la pérdida ósea y los síntomas menopáusicos, en concreto los sofocos.
Para prevenir la pérdida de masa ósea a largo plazo, se recomienda el tratamiento complementario, en el que se utilizan progestágenos además de los agonistas de la GnRH.
Debido a estos efectos secundarios, los agonistas de la GnRH se utilizan generalmente para el tratamiento sintomático a corto plazo, a menudo mientras la paciente espera una intervención quirúrgica más permanente.
Otra opción a considerar es un antagonista de la GnRH, que actúa de forma similar para alterar el eje hipotalámico-hipofisario-ovárico.
Los antagonistas de la GnRH suelen estar indicados para el tratamiento de la endometriosis o los leiomiomas, pero pueden considerarse para la adenomiosis, ya que estos trastornos ginecológicos suelen coexistir.
Tenga en cuenta que los antagonistas y agonistas de la GnRH no son anticonceptivos, por lo que siempre debe comentar los objetivos de planificación familiar con su paciente y prescribir anticonceptivos según esté indicadoCambiando de tema, hablemos del tratamiento quirúrgico, concretamente de la embolización de la arteria uterina, o EAU.
Este procedimiento lo realiza un radiólogo intervencionista, que inyecta pequeñas partículas disolubles en las arterias uterinas para disminuir el flujo sanguíneo al útero y reducir así los síntomas de la adenomiosis.
Este procedimiento puede provocar inicialmente un brote de dolor, ya que la interrupción del suministro de sangre al útero causa la necrosis del órgano, por lo que el tratamiento del dolor después del procedimiento es clave.
Se cree que las EAU de larga duración reducen el dolor en general. Es una buena opción para las pacientes que desean evitar una intervención quirúrgica o desean preservar el útero.
Sin embargo, la información sobre su efecto en los resultados reproductivos es limitada, por lo que no se recomienda para quienes deseen un embarazo en el futuro.
Por último, este procedimiento conlleva el riesgo de necesitar una intervención posterior. Si la respuesta a este tratamiento es inadecuada, considere el tratamiento quirúrgico definitivo con una histerectomía.
Asegúrese de que su paciente ha finalizado la maternidad o no desea un futuro embarazo antes de optar por esta opción. Además, mantenga una conversación abierta y exhaustiva con su paciente sobre los posibles riesgos y beneficios de una histerectomía, teniendo en cuenta su historial médico específico y sus preferencias.
Ya hemos hablado de muchas cosas, pero volvamos a las imágenes. Si una ecografía pélvica no revela hallazgos característicos de adenomiosis, considere un diagnóstico alternativo.
Para orientarse, consulte la nemotecnia PALM-COEIN, que clasifica las causas de hemorragia uterina anormal en estructurales y no estructurales.
La parte PALM se refiere a causas estructurales, como pólipos, adenomiosis, leiomioma y neoplasia maligna, mientras que la categoría COEIN incluye causas no estructurales, como coagulopatía, disfunción ovulatoria, endometrial, iatrogénica y aún no clasificada.
Tenga en cuenta que no son mutuamente excluyentes y que a veces pueden coexistir.En un resumen rápido... La adenomiosis se caracteriza por la presencia de tejido endometrial en el miometrio.
Review8:22–9:17
El diagnóstico implica una historia dirigida, un examen físico y, por lo general, una ecografía. Las opciones de tratamiento dependen de los objetivos reproductivos de la paciente.
Si su paciente desea quedarse embarazada inmediatamente, se recomienda analgesia para controlar el dolor. Para las pacientes con planes de embarazo futuro o las que no desean un embarazo, tratamiento expectante y tratamiento médico que incluya AINE, píldoras anticonceptivas orales combinadas o progestágenos.Si no responden al tratamiento, considere los agonistas de la GnRH y el tratamiento quirúrgico con EAU.
Por último, si esto no funciona, el tratamiento quirúrgico con una histerectomía es una opción para las que no planean futuros embarazos.
- "Practice bulletin no. 128: diagnosis of abnormal uterine bleeding in reproductive-aged women" Obstet Gynecol (2012)
- "Prognostic Factors for the Failure of Endometrial Ablation: A Systematic Review and Meta-analysis" Obstet Gynecol (2019)
- "Long-term results of uterine artery embolization for symptomatic adenomyosis" Am J Roentgenol (2007)
- "Comparison of levonorgestrel intrauterine system versus hysterectomy on efficacy and quality of life in patients with adenomyosis" Fertil Steril (2011)
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