Neumonía: revisión de la patología

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Dos personas acuden a la clínica.

Mariah es una fumadora de 54 años que tiene tos productiva con esputo amarillo y dolor torácico en el lado izquierdo.

La exploración física revela fiebre, taquicardia y taquipnea.

Sus sonidos pulmonares son apenas audibles, pero tenía crepitaciones en la base izquierda.

Jeremy es un hombre de 64 años y fue hospitalizado por un accidente cerebrovascular hace 2 semanas.

Recientemente ha desarrollado tos y dolor torácico en el lado derecho.

Tiene taquicardia y fiebre de 38,4ºC.

La exploración revela frémito, disminución de los ruidos respiratorios y matidez a la percusión en el campo pulmonar inferior derecho.

Se hacen radiografías torácicas que muestran un infiltrado en el lóbulo inferior izquierdo en el caso de Mariah y un infiltrado en el lóbulo inferior derecho en el de Jeremy.

Ambos pacientes tienen neumonía.

La neumonía es una infección del tejido pulmonar.

Algunos microbios pueden superar las defensas innatas de los pulmones y el sistema inmunitario para colonizar los bronquíolos o los alvéolos.

Estos patógenos desencadenan una respuesta inflamatoria.

Las células inflamatorias, como los leucocitos, las bacterias muertas, las proteínas y el líquido del tejido dañado, forman un líquido llamado exudado que puede ser expulsado del cuerpo con la tos.

Pero también pueden acumularse en los pulmones y llenar los alvéolos.

La neumonía puede dividirse en "clásica" y "atípica" en función de los síntomas.

En el caso de la neumonía clásica, los síntomas pueden incluir disnea, o dificultad respiratoria, astenia y fiebre.

Las personas también pueden desarrollar dolor torácico pleurítico, que se caracteriza por un dolor repentino e intenso, agudo, punzante o ardiente en el pecho al inhalar y exhalar; y tos productiva con esputo amarillo.

Además de estos, se produce matidez a la percusión, que indica que hay hepatización del pulmón.

Esto ocurre porque el aire de los alvéolos es sustituido por pus y líquido, por lo que el sonido pierde su calidad normal timpánica o de tambor.

También existen vibraciones vocales, que es cuando se puede sentir un aumento de las vibraciones cuando se coloca la mano en el pecho o la espalda del paciente en la zona con la hepatización pulmonar y dice 33.

Del mismo modo, si se ausculta la zona con la hepatización pulmonar, el "33" sonará más fuerte, y esto se llama broncofonía.

Se debe a que las ondas sonoras y las vibraciones viajan mejor a través del tejido hepatizado lleno de líquido que del tejido sano lleno de aire.

Por una razón similar, si se pone el estetoscopio en la zona con la hepatización pulmonar, se puede escuchar el ruido de la respiración bronquial porque el ruido del aire que se mueve en los bronquios se transmite claramente a través de la zona hepatizada.

Es más agudo y fuerte que el sonido normal de la respiración vesicular, en la que las ondas sonoras atraviesan más alvéolos llenos de aire.

Lo siguiente es la egofonía, que es el aumento de la resonancia en la zona con la hepatización, de modo que cuando se pide que se diga la "E" sonará como la letra "A".

También pueden escucharse crepitaciones inspiratorias tardías sobre la zona afectada.

Las crepitaciones son sonidos pulmonares de chasquido que se producen cuando el aire atraviesa el líquido de los alvéolos colapsados.

Por último, las personas con neumonía suelen presentar taquipnea y taquicardia.

La neumonía puede clasificarse de muchas formas.

Una forma sería por los microorganismos causantes.

Por lo general, la neumonía está causada por virus y bacterias, y rara vez también por hongos.

En los adultos, la causa vírica más frecuente es la gripe.

Este tipo suele tener un inicio brusco y tiende a desarrollar una neumonía bacteriana secundaria.

La siguiente es la neumonía típica, o la neumonía bacteriana clásica, y sus causas más frecuentes son Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae o Staphylococcus aureus.

La "neumonía atípica o errante" también está causada por una bacteria, pero el paciente no desarrolla los síntomas clásicos.

En la neumonía atípica por Mycoplasma pneumoniae, una bacteria sin pared celular, los pacientes suelen presentarse con un inicio gradual, cefalea, tos no productiva y, a veces, sin fiebre.

Estos síntomas indican neumonía atípica por Mycoplasma pneumoniae.

Otra pista es que tiende a producirse en zonas con mucha gente apiñada, como en los cuarteles de reclutas militares y en las prisiones.

También es frecuente en estas poblaciones la neumonía por clamidia, que puede estar causada por Chlamydophila pneumoniae, Chlamydophila psittaci y Chlamydia trachomatis.

Otra causa de neumonía atípica es Legionella pneumophila, que provoca síntomas más graves como cefaleas, tos leve, confusión, fiebre alta y diarrea líquida.

Esta bacteria puede encontrarse en los sistemas de agua o de refrigeración de los hoteles, por lo que esta infección también es frecuente en los viajeros.

Las personas de ciertos grupos de edad tienen más riesgo de contraer ciertos tipos de infecciones microbianas.

En los neonatos, o en los menores de 4 semanas, la causa más frecuente de neumonía son los estreptococos del grupo B y Escherichia coli.

En los niños de entre 4 semanas y 18 años, el trastorno suele estar causado por virus como el virus respiratorio sincicial, pero también por bacterias como Chlamydia trachomatis, que es más común en los menores de 3 años, y Chlamydophila pneumoniae, que suele encontrarse en los niños en edad escolar.

Streptococcus pneumoniae también es una causa frecuente de neumonía en este grupo de edad.

En las personas de 18 a 40 años, las causas más habituales son Mycoplasma, Chlamydophila y Streptococcus pneumoniae, pero también virus como la gripe.

El último grupo de edad es el de las personas de más de 40 años, especialmente las mayores de 65 años.

Las causas más frecuentes son Streptococcus pneumoniae, los anaerobios y los virus.

Además de la edad, recuerde que en los consumidores de drogas intravenosas, la neumonía suele estar causada por Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae.

Estas también son causas frecuentes de neumonía en personas con fibrosis quística, pero un patógeno muy indicativo asociado a la FQ es Pseudomonas aeruginosa.

Otro grupo especial son las personas inmunodeprimidas.

Las causas más frecuentes son Staphylococcus aureus, los bacilos entéricos Gram negativos y los virus.

Las personas seropositivas con un recuento de linfocitos CD4+ inferior a 200 células por microlitro también pueden padecer patógenos oportunistas relacionados con el SIDA, como el hongo Pneumocystis jirovecii.

Este tipo de neumonía puede causar insuficiencia respiratoria o neumotórax si no se trata, y era una causa frecuente de muerte en pacientes con SIDA.

En los que han adquirido una neumonía tras una infección vírica, los causantes más habituales son Streptococcus pneumoniae, Staphylococcus aureus y Haemophilus influenzae.

Y, por último, en los pacientes que se han sometido a un trasplante de órganos y reciben inmunodepresores, la neumonía con cuerpos de inclusión intranucleares y citoplásmicos indica histológicamente una infección oportunista por citomegalovirus.

La neumonía también puede clasificarse según el lugar donde se adquiere.

La más frecuente es la neumonía extrahospitalaria, que se produce cuando una persona enferma fuera de un hospital o de un entorno sanitario.

Suele estar causada por Streptococcus pneumoniae.

La neumonía hospitalaria es la que contrae una persona cuando ya está hospitalizada por otra cosa durante al menos 2 días.

Suele ser más grave porque estas personas suelen tener el sistema inmunitario debilitado y los microorganismos de los hospitales suelen ser resistentes a los antibióticos habituales.

Algunas bacterias importantes que hay que recordar son Staphylococcus aureus resistente a meticilina o SARM, que suele ser portado por el personal asintomático de los hospitales; también es frecuente Legionella pneumophila, que puede encontrarse en los sistemas de agua o de refrigeración de los hospitales.

Otra categoría es la neumonía asociada al respirador, que es una subcategoría de la neumonía hospitalaria.

Suele desarrollarse cuando los enfermos están intubados durante más de 48 horas.

A menudo, bacterias como Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus pueden formar una biopelícula en la sonda endotraqueal.

Las personas que están conectadas a un respirador no pueden toser, por lo que con el tiempo los microorganismos pasan de la sonda directamente a los pulmones y causan neumonía.

Fuentes

  1. "Robbins Basic Pathology" Elsevier (2017)
  2. "Harrison's Principles of Internal Medicine, Twentieth Edition (Vol.1 & Vol.2)" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  3. "Pathophysiology of Disease: An Introduction to Clinical Medicine 8E" McGraw-Hill Education / Medical (2018)
  4. "CURRENT Medical Diagnosis and Treatment 2020" McGraw-Hill Education / Medical (2019)
  5. "Fishman's Pulmonary Diseases and Disorders, 2-Volume Set, 5th edition" McGraw-Hill Education / Medical (2015)
  6. "Pneumonia: update on diagnosis and management" BMJ (2006)
  7. "Viral pneumonia" The Lancet (2011)
  8. "Community-acquired pneumonia" The Lancet (2015)