Síndrome del intestino irritable (SII): ciencias clínicas
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Síndrome del intestino irritable (SII): ciencias clínicas
Motivo de consulta dirigido
Dolor abdominal
Alteración del estado mental
Dolor torácico
Cefalea
Sangrado gastrointestinal: Inferior
Sangrado gastrointestinal: Superior
Accidente cerebrovascular isquémico
Dolor pélvico y sangrado vaginal: Dolor pélvico
Dolor pélvico y sangrado vaginal: Sangrado vaginal
Disnea
Ingestión tóxica
Árbol de toma de decisiones
Transcripción
El síndrome del intestino irritable (SII) es una enfermedad intestinal crónica caracterizada por dolor abdominal recurrente asociado a deposiciones anormales. Se desconoce la causa, pero podría estar relacionada con cambios en la microbiota intestinal normal, disfunción autonómica, alteración de la motilidad del tracto gastrointestinal y factores psicológicos. Ahora bien, en función de las manifestaciones clínicas, el SII puede ser de predominio diarreico, de predominio estreñimiento o mixto.
Por lo general, las personas con síndrome del intestino irritable son estables, por lo que, en primer lugar, se debe obtener un historial y un examen físico dirigidos. Los hallazgos de la historia suelen incluir cambios en el hábito intestinal durante al menos 6 meses, que suelen estar relacionados con diarrea o estreñimiento. Su paciente también referirá dolor o molestias abdominales que suelen aliviarse con la defecación. En algunos casos, el paciente podría referir hinchazón abdominal, o podría tener antecedentes de depresión, ansiedad, fibromialgia, traumatismos o gastroenteritis infecciosa reciente. En el examen físico, puede notar sensibilidad abdominal durante la palpación, o encontrar hemorroides o fisuras anales en el tacto rectal.
Información clínica: La descripción de las heces puede resultar difícil para algunos pacientes. Para hacerlo más fácil, puedes utilizar una herramienta llamada Escala de heces de Bristol, que clasifica las heces desde 1, grumos sólidos o bolas, hasta 7, diarrea acuosa.
Ahora, basándose en estos hallazgos de la historia y el examen físico, debe sospechar de una afección intestinal crónica. Antes de diagnosticar el síndrome del intestino irritable, es necesario evaluar al paciente para detectar rasgos de alerta, que podrían indicar enfermedades subyacentes graves, como el cáncer colorrectal. Entre ellas se incluyen la hematoquecia, la pérdida de peso involuntaria, los antecedentes familiares de cáncer colorrectal, la aparición aguda de estreñimiento en un adulto mayor, el cambio en el calibre de las heces, la anemia y la presencia de una masa rectal.
A continuación, solicite pruebas de laboratorio para descartar otras afecciones gastrointestinales no malignas con manifestaciones clínicas similares. Solicite un hemograma para evaluar si hay anemia o infección; marcadores inflamatorios como la VSG y la PCR para buscar inflamación; y una TSH para evaluar si hay desregulación tiroidea. Además, no olvide comprobar la IgA transglutaminasa tisular, o tTg-IgA para abreviar, para evaluar una posible enfermedad celíaca. Por último, obtenga una calprotectina fecal para descartar una inflamación colónica, que puede indicar una enfermedad inflamatoria intestinal no controlada.
Ahora bien, si hay rasgos de alerta o si los análisis revelan anomalías, hay más probabilidades de que el paciente presente otra enfermedad. Por ejemplo, el hemograma puede revelar un nivel bajo de hemoglobina, lo que indica anemia, o un recuento elevado de leucocitos, lo que sugiere una infección subyacente. A continuación, la elevación de la VSG o la PCR son muy indicativas de una inflamación en curso, que puede observarse en la enfermedad inflamatoria intestinal, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn; mientras que una TSH alta o baja podría indicar una afección tiroidea subyacente. Además, su paciente podría presentar una tTg-IgA positiva, que apunta a enfermedad celíaca; mientras que una calprotectina fecal elevada apunta de nuevo a enfermedad inflamatoria intestinal. Por lo tanto, si nota alguna de las señales de alarma o los análisis revelan anomalías asociadas a otras enfermedades, debería plantearse un diagnóstico alternativo.
Por otro lado, si no hay síntomas de bandera roja y los análisis y la calprotectina fecal son normales, debe sospechar SII. En este caso, el siguiente paso es evaluar los criterios de Roma IV, que definen el SII como dolor abdominal recurrente que se produce al menos 1 día por semana en los últimos 3 meses, con al menos 2 dos de los siguientes criterios: el dolor está relacionado con la defecación, un cambio en la frecuencia de las deposiciones o un cambio en la forma de las deposiciones. Si no se cumplen los criterios, considere un diagnóstico alternativo. Por otro lado, si se cumplen los criterios de Roma IV, diagnostique SII.
Una vez diagnosticado el SII, el siguiente paso es iniciar el tratamiento.
Fuentes
- "ACG Clinical Guideline: Management of Irritable Bowel Syndrome" American Journal of Gastroenterology (2020)
- "Medicine. 26th Edition. " Elsevier, Inc; (2019)
- "The Emerging Role of Brain-Gut Therapies for Irritable Bowel Syndrome. 14(7):436-438. Accessed August 8, 2023. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30166961/" Gastroenterol Hepatol (N Y) (2018)