Obesidad y síndrome metabólico: ciencias clínicas
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Obesidad y síndrome metabólico: ciencias clínicas
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La obesidad es una afección caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el organismo, y está estrechamente asociada al desarrollo de otras afecciones, como la diabetes mellitus de tipo 2, la dislipidemia, las enfermedades cardiovasculares e incluso los tumores malignos. Múltiples factores contribuyen al desarrollo de la obesidad, entre ellos la genética, la dieta occidental, el sedentarismo, un sueño inadecuado y los efectos secundarios de ciertos medicamentos.
La grasa corporal, también conocida como tejido adiposo, segrega adipocinas, que pueden provocar una inflamación sistémica generalizada y resistencia a la insulina. En función del índice de masa corporal (IMC), las personas con obesidad pueden clasificarse en cuatro grupos principales: sobrepeso, obesidad de clase I, obesidad de clase II y obesidad de clase III.
Si sospecha que padece obesidad, lo primero que debe hacer es obtener un historial y un examen físico dirigidos. El historial puede revelar síntomas como dolor articular, ronquidos, fatiga y disnea, así como síntomas del estado de ánimo, como depresión. El paciente puede presentar comorbilidades relacionadas con la obesidad, como síndrome metabólico, diabetes mellitus, hipertensión y dislipidemia. Por otra parte, el examen físico revelará un exceso de tejido adiposo y un mayor perímetro de cintura, y algunos pacientes pueden presentar también estrías abdominales, acantosis pigmentaria y edema de las extremidades inferiores.
El siguiente paso es calcular el IMC utilizando el peso del paciente en kilogramos y su altura en metros. Si el IMC es de 25 a 29,9, el paciente tiene sobrepeso; si el IMC está entre 30 y 34,9, el paciente pertenece a la clase I de obesidad; entre 35 y 39,9 es obesidad de clase II; y, por último, un IMC mayor o igual a 40 es obesidad de clase III.
Información clínica: Aunque el diagnóstico de obesidad depende del IMC, hay que tener en cuenta que es una medida individual imperfecta. De hecho, ciertos grupos raciales y étnicos, como los que tienen ascendencia de algunas partes de Asia, pueden experimentar complicaciones de la obesidad con IMC más bajos, mientras que otros con IMC más altos pero con poca adiposidad tienen un riesgo menor de sufrir estas complicaciones.
Los pacientes con sobrepeso u obesidad de clase I reciben el mismo enfoque. En ambos grupos, el siguiente paso es evaluar las comorbilidades relacionadas con la obesidad, como la hipertensión, la apnea obstructiva del sueño (AOS), la enfermedad del hígado graso no alcohólico (HGNA) y la dislipidemia, así como la prediabetes y la diabetes mellitus de tipo II.
Dato de alto rendimiento a tener en cuenta: Es importante señalar que la obesidad es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, como la enfermedad arterial coronaria; pero también afecciones como la hipertensión, la dislipidemia y la diabetes mellitus, que aumentan aún más el riesgo. En otras palabras, asegúrese de examinar regularmente a sus pacientes para detectar estas afecciones y de tratarlas adecuadamente para minimizar el riesgo de eventos cardiovasculares.
Muchas personas obesas o con sobrepeso también padecerán síndrome metabólico, que se diagnostica si se dan tres o más de los siguientes criterios. El primero es un perímetro de cintura de 100 cm o más en un varón biológico, o de 90 cm o más en una mujer biológica. La segunda es una tensión arterial sistólica igual o superior a 130 mmHg y una tensión arterial diastólica igual o superior a 85 mmHg. Tenga en cuenta que este segundo criterio también se cumple si una persona ya está tomando medicamentos antihipertensivos.
Lo siguiente es un nivel de triglicéridos de 150 mg/dL (1,69 mmol/L) o más, o una persona que ya esté tomando medicamentos para reducir sus triglicéridos. El cuarto criterio es un colesterol HDL inferior a 40 mg/dL (1,04 mmol/L) en pacientes biológicamente masculinos, o inferior a 50 mg/dL (1,29 mmol/L) en pacientes biológicamente femeninos, o un paciente que ya esté tomando medicación para un HDL bajo. Por último, el quinto criterio es una glucosa en ayunas igual o superior a 100 mg/dL (5,55 mmol/L), un diagnóstico previo de diabetes mellitus de tipo 2 o el uso de medicamentos antihiperglucémicos.
Fuentes
- "A review of current guidelines for the treatment of obesity" Am J Manag Care (2022)
- "Screening for Prediabetes and Type 2 Diabetes: US Preventive Services Task Force Recommendation Statement" JAMA (2021)
- "Screening for Obstructive Sleep Apnea" JAMA (2022)
- "A comprehensive definition for metabolic syndrome" Dis Model Mech (2009 )
- "Current treatments for obesity" Clin Med (Lond) (2019 )
- "Screening for Nonalcoholic Fatty Liver Disease in the Primary Care Clinic" Gastroenterol Hepatol (NY) (2019 )